Ojazos

Ojazos Es un hecho que todos nos iremos algún día, aunque ellos, los perros, parece que lo hacen demasiado pronto.

Nuestra Ojazos cruzó anoche el arcoiris y estamos desolados. Nos sentimos muy tristes, decepcionados y quizá algo enfadados. Tristes por no volver a verla cada fin de semana, decepcionados con nosotros mismos por no haberle conseguido un hogar, por no haber podido hacer más, por haberla fallado… y enfadados porque nadie en toda su vida haya querido darle una oportunidad. Es lo que tiene nacer negra, grande, con carácter y más tarde ser mayor y estar enferma. Todo eso te hace invisible a los ojos de mucha gente, o quizá sea el corazón lo que tengan ciego.

Ojazos siempre fue una chica de armas tomar, que dejaba bien claro quién era la que mandaba cuando le daba su particular bienvenida a los compañeros nuevos con alguna “tarascada” en el tobillo, o cuando ladraba bien fuerte a las visitas que pasaban cerca de su chenil. Para muchos una perra dura y poco amorosa, aunque los que la conocíamos de verdad sabíamos que en el fondo era inmensamente cariñosa, juguetona, leal y muy agradecida.

Hace un par de semanas pensábamos que se estaba apagando y nos despedimos de ella, la llenamos de mimos, de chuches, de caricias, selfies, abrazos, lágrimas …. Pero ella nos dio una vez más una lección de fortaleza, remontó, y nos regaló unos días más para disfrutarla.

Ayer por la mañana las compañeras de terapias la llevaron de paseo y parecía feliz y contenta, pero al llegar la tarde su cuerpecito cansado y enfermo dijo basta. Lola, nuestra veterinaria allí en la Prote, su Lola que tanto la ha cuidado, protegido y ha luchado por ella (como lo hace con cada peludo que pasa por sus manos), la que ha estado pendiente de ella cada día, decidió acompañarla mientras emprendía su último viaje.

Ojazos nunca tuvo un hogar, pero tuvo a una gran familia de voluntarios que la cuidamos y quisimos con locura, a pesar de sus “peros”, pues el amor verdadero acepta virtudes y defectos.

Hoy estamos todos con el corazón roto y nos faltan lágrimas para llorarla todo lo que ella merece, pero queremos guardar un recuerdo feliz de ella y por eso compartimos este video con todos vosotros con algunos momentos vividos a su lado, la mayoría disfrutando del agua que era lo que más le gustaba.

Ojitos cariño, ahora en el cielo de los perros podrás disfrutar de ríos, lagos y mares inmensos donde podrás bañarte y jugar con las olas por toda la eternidad, y podrás morder todos los tobillos que quieras!. Va a ser IMPOSIBLE olvidarte y muy duro no volver a verte.

Ya has conseguido tus alas. Vuela alto.