Sol

Sol El corazón de La Madrileña está repartido en muchos trocitos, que son cada uno de nuestros animales. Los que estuvieron, los que están y ese huequito que queda para los venideros.

Todos son diferentes y especiales, cada uno enamora a su manera. Pero hay trocitos que cuando se pierden dejan en este corazón una herida que nunca termina de cerrar.

Hoy una gran herida sangrará durante mucho tiempo porque el corazón de La Madrileña ha perdido uno de sus trocitos más especiales.
Nuestro Sol se apagó, aunque sólo en esta vida terrenal. Allí en el cielo de los animales vuelve a brillar más fuerte aun si cabe. Allí le están esperando todos esos trocitos que se han ido y que van rompiendo poquito a poco este corazón.

Hoy todos lloramos amargamente porque una MALA ENFERMEDAD eligió a nuestro Sol, ese Sol que nos dio calor y cariño discretamente, sin molestar, igual que ha terminado apagándose.

Ni los avances de la ciencia, ni la fuerza del cariño han podido dar una solucion...

Sol ha fallecido esta tarde, pero siempre seguirá vivo en nuestros corazones.

Sol, nunca te olvidaremos!