Rita

Rita Rita era uno de esos animales que parecen invisibles. Ya estaba en La Madrileña cuando llegamos, nunca supimos como había sido su vida, de dónde vino o si alguna vez conoció algo mejor. Siempre escapaba del contacto humano, desconfiaba pero nos permitía estar cerca de ella. Nunca participaba en conflictos, sólo quería tranquilidad y tomar el sol pegadita a Mia.
Ha fallecido igual que vivió, en silencio, sin molestar, se ha quedado como dormida, sin una queja. Ahora se merece al menos un minuto de protagonismo, por ella y por todas esas almas que, como Rita, pasan desapercibidas ante los ojos del mundo, pero que no por ello son menos importantes.
Querida Rita, donde quiera que hayas ido tiene que llegarte el mensaje de que hubo personas a las que sí les importaste.